Fotos por Poncho Civeira
Rockmetaltours te lleva a Wacken 2020

Redescubriendo el significado de ser metalero

 

Por algo la llaman la Holy Wacken Land. Por algo cumple 30 ediciones ininterrumpidas el próximo año. Por algo el mundo lo reconoce como la celebración metalera por excelencia. En definitiva, llegarás a Wacken siendo una persona; saldrás de ahí siendo una completamente diferente y que, seguramente, ha redescubierto el significado de ser metalero.

A un mes de haber concluido la edición 2018 de Wacken Open Air, queremos compartirte nuestras memorias, vivencias y experiencias para que te adentres a este lugar en donde no importa absolutamente nada excepto nuestro amor por la música que tanto nos gusta. Así que, en los próximos párrafos estimado lector, te relataremos nuestro paso por el festival de metal por excelencia, que celebró 29 años siendo más ruidoso que el mismísimo infierno. Intentaremos plasmar en palabras todo lo que veíamos al recorrer el pueblo, la emoción de estar en esta Tierra Santa, la vibra que se siente en las calles y en el área del festival, los sentimientos que florecieron al escuchar y vivir la música de cientos de artistas de todo el mundo, las cosas curiosas y las que necesitas saber para poder asistir a Wacken.

Así que, sin más preámbulo y como diría Onkel Tom Angelripper – voz de Sodom – auf nach Wacken! ¡Hacia Wacken!

WOA 2018 Holy Land
Vista área de la zona donde se realiza el festival W:O:A

 

El viaje por Wacken

 

Espera. Antes de empezar hay que aclarar una cosa. ¿Qué es Wacken?

Evidentemente, es un festival realizado al aire libre cuyos escenarios están llenos de bandas que tocan heavy metal; todos dominamos eso. Pero Wacken, además, es el nombre del pueblo en el que se realiza esta celebración musical; es un poblado al noroeste de Hamburgo y al suroeste de Kiel, en el estado de Schleswig-Holstein, en la región norte de Alemania. Cuenta con una población de casi 2,000 habitantes -los cuales tienen acceso gratuito al festival- y su principal fuente de ingreso es la agricultura; la segunda es la celebración de W:O:A.

Hay distintas formas de llegar a la “Holy Wacken Land”. Podrías rentar un auto y dormir en él dentro de la zona de camping. Podrías pedir un taxi desde cualquier punto de Europa y llegar directamente al pueblo. O, quizás, podrías llegar a la estación de tren de una pequeña ciudad llamada Itzehoe y desde ahí tomar un camión que en tan solo media hora te llevará a las puertas del paraíso metalero. Sea cual sea tu método de transporte, todo comienza en la estación de llegada para autobuses, taxis, camiones y autos. Un enorme letrero de bienvenida en el que se lee “Welcome, Metalheads!” le da la bienvenida a los 75 mil visitantes que pasarán los siguientes tres días en los 7 kilómetros cuadrados que mide el poblado. Para quien es su primera vez en el festival, la sensación de emoción y realización comienza a brotar, pero aún debe terminar de consolidarse y estallar. Para ellos también existe un mapa de la zona de acampado y del área del festival en sí. Ya sabes, por eso de las norteadas.

Wacken, Schleswig-Holstein, Alemania

Ya asentado, puedes caminar por las calles del pueblo y contemplar la arquitectura del lugar. O bien, si las bandas que quieres ver están por empezar, puedes pasar directamente a la entrada del festival. Sin embargo, es muy recomendable pasear por el pueblo; el ambiente de amistad, amor por la música, risas y diversión que se vive en sus calles es una sensación pocas veces igualada. En su mayoría, las casas son de ladrillos rojos y, a pesar de estar en un pueblo, son grandes y muy bellas. Muchas tienen un asta donde colocan banderas de distintas marcas de cervezas (incluyendo la Trooper de Iron Maiden) y, por supuesto, de alguna de las 29 ediciones del festival. En varias de las casas verás improvisados letreros que anuncian la venta de comida, bebidas, o incluso alguno que otro servicio. También podrás entrar a la legendaria tienda oficial de Wacken para comprar tus recuerdos y los de tus amigos que aún tienen que venir al festival, además de ver la mítica torre negra con el cráneo de toro en el centro, la letras W:O:A sobre él y las leyendas “Wacken welcomes the world!” y “Be happy, you are in Wacken”. A pesar de estar lejos de nuestro hogar, todo esto en conjunto genera un ambiente de cordialidad y, justamente, de sentirte en casa, una cuyas tradiciones se avocan exclusivamente a la música y en donde se habla una gran variedad de idiomas.

Calle principal del pueblo de Wacken (Hauptstraße)

Una vez dentro del festival quizás des gracias a Lemmy por estar en la Tierra Santa del Metal, o probablemente te guste la idea de caminar por la Wackinger Village y disfrutar de una buena comida en su enorme variedad de puestos, además de tantear el terreno y conocer los escenarios Wackinger y Wasteland. Quizás prefieras adentrarte a la Wacken Plaza para tomarte una foto con Eddie The Head, mascota de Iron Maiden, y conocer el Welcome To The Jungle Stage, pasar a la carpa ESL Arena a jugar algún videojuego como League of Legends, FIFA o Rocket League, o ver por primera vez los escenarios del Bullhead City Circus: W:E:T Stage y Headbangers Stage. ¿O qué tal ir de compras al Metal Market dentro del área del Infield, donde podrás comprar ese vinil que tanto has buscado, ropa, accesorios, o incluso una manita con los Devil Horns popularizados por Ronnie James Dio? Quizás tomarte una cerveza en el Beergarden y conocer el escenario que lleva su nombre te parezca una buena idea para refrescarte del calor; o si de plano vas solamente por la música, quizás corras directamente al Louder Stage, a la izquierda del Beergarden, o a las principales atracciones del festival: los escenarios Faster y Harder, separados por la famosísima cabeza de toro que, dentro de unas horas, arderá e iluminará a los miles de metaleros presentes.

Sí, Wacken es todo un mundo que no sólo tiene que ver con las bandas que se presentan en alguno de sus 9 escenarios. Pero, definitivamente, es algo en lo que se tiene que ahondar.

Señalizaciones dentro del festival

 

El viaje musical

Dioses del Metal – Primer día,  2 de Agosto

 

Nuestro viaje comenzó el jueves 2 de agosto. Steel Night fue nuestra primera parada. El heavy metal de la agrupación de Durango llegó hasta Alemania gracias a su victoria en la Batalla de Metal de este año (W:O:A Metal Battle México), en la que compitieron más de 20 bandas nacionales. Su presentación, rápida pero efectiva, cautivó no sólo a las decenas de mexicanos que se dieron cita en el Headbangers Stage, sino a metaleros de todo el mundo. Alemanes, colombianos, israelíes e italianos por igual movían la cabeza mientras los mexicanos cumplían su sueño de estar en uno de los escenarios del mítico festival. A pesar de no haber quedado dentro de los cinco primeros lugares de la competencia – en el que, por cierto, concursaron bandas de 28 países provenientes de regiones como Argentina, China, Rumania, el Caribe e Indonesia – los duranguenses tuvieron al mundo en la palma de sus manos.

Steel Night (Durango, México)

 

Más adelante recorrimos la Wackinger Village. Con las bebidas – cervezas, agua mineral y refrescos de cola – rondando los 4 euros (más un cargo extra de un euro por el vaso, que puedes reutilizar posteriormente) y una variedad de alimentos que promedian 10 euros por una porción bastante llenadora, tuvimos nuestra primera comida en la Tierra Santa junto al tótem de Wacken: una imponente mano tallada en madera con los Devil Horns alzados, cuya muñeca ostenta las letras “W:O:A” y el cráneo emblemático del festival.

Con el estómago lleno y un clima sumamente caluroso sin amenaza de lluvia, pudimos disfrutar sin problema a algunas bandas dentro del Infield. Udo Dirkschneider se presentó en el Faster Stage con un setlist especial en el que revivió su paso por la leyenda alemana Accept, diciendo que sería la última vez que toque estas canciones para poder cerrar ese capítulo en su vida. El setlist incluyó desde las no tan conocidas “Living For Tonite y Breaker”, pasando por “Princess of the Night” y “Midnight Mover”, hasta las clásicas “Metal Heart”, “Balls to the Wall” y “Fast As A Shark”. Mientras tanto, en el Louder Stage, Oomph! le daba a los presentes una dosis de metal industrial. Nadie podía quitarle la mirada a Dero Goi, quien brincaba, se movía de un lado a otro del escenario, golpeaba con fuerza un tambor en el centro del mismo y giraba sobre su propio eje para mantener al público hipnotizado mientras sonaban temas como “Gott Ist Ein Popstar”, “Träumst Du”, “Gekreuzigt”, “Sandmann” y “Augen Auf!”.

Mano cornuta tallada en madera, ubicada dentro de Wackinger Village

 

Udo Dirkschneider

 

Oomph!

De vuelta en la Wacken Plaza nos tocó presenciar a Oded Kafri, un baterista que toca al ritmo de heavy metal y música electrónica pre-grabada. No sólo derrocha ritmo y habilidad tras su bombo, toms, tarola, platillos y hasta garrafones andantes, sino que tiene un carisma y una energía enormes que se ganaron al público que lo pudimos ver afuera del área de prensa del festival.

Continuamos nuestro recorrido hacia el Bullhead City Circus para ser testigos de un poco de historia: Vallenfyre, banda formada por Gregor Mackintosh de Paradise Lost como tributo a su difunto padre en 2010, tocaba su penúltimo show en la historia sobre el W:E:T Stage; el último se llevará a cabo el 29 de septiembre de este año en Londres. El death metal de los ingleses puso a matear a los asistentes e incluso algunos de ellos formaron una línea sobre los restos de un mosh pit, se abrazaron y comenzaron a mover su cabeza unidos por “Desecration” y “Splinters”.

Oded Kafri

 

Vallenfyre

 

Behemoth fue la siguiente banda en la agenda. Los polacos liderados por Nergal destruyeron el Harder Stage con su blackened death metal. Con furia, fuerza, poder y mucho fuego, Behemoth combinó muchas canciones de toda su discografía con el debut de “God=Dog”, el primer sencillo de su próximo álbum, titulado ‘I Loved You At Your Darkest’ y que saldrá el 8 de octubre a través de Nuclear Blast. A pesar de tener un set dominado por el aclamado ‘The Satanist’, la banda regresó incluso a la época de ‘Satanica’ con “Decade of Therion” y “Chant For Eschaton 2000”.

Por su parte en el Wackinger Stage, los austriacos Visions of Atlantis  lo hicieron de lujo, sonando mucho mejor que en sus álbumes. La combinación vocal entre Thomas Caser y Clémentine Delauney – quien más tarde se presentaría con Exit Eden – es extraordinaria, ya que no sólo contrastan tonalmente, sino que se complementan de gran manera sobre el escenario. Su presentación fue dominada por su más reciente producción, ‘The Deep & The Dark’, con temas como la canción homónima, “Ritual Night” y “Return To Lemuria”.

Behemoth

 

Visions of Atlantis

 

Los fans del black metal tuvieron una dosis doble en el Bullhead City Circus. Para comenzar, Belphegor en el W:E:T Stage, que se lucieron con “Sanctus Diaboli Confidimus”, “Belphegor – Hell’s Ambassador” y “Baphomet”, entre otras. La vibra del lugar en ese momento había cambiado: era totalmente oscura. El escenario estaba adornado con cráneos y columnas vertebrales de lo que parecían ser caballos; fuego y figuras oscuras complementaron el imponente espectáculo de los austriacos encabezados por Helmuth Lehner, quien como la figura principal de la banda impone… Y MUCHO.

Y unos minutos después del cierre de su presentación, Watain llegaba desde Suecia para continuar con las hostilidades satánicas. Todo el escenario estaba en llamas: desde los tridentes que simbolizan la W de su nombre y que forman parte del concepto de su más reciente disco, ‘Trident Wolf Eclipse’; las cruces invertidas al frente del escenario, dos pequeñas cazuelas – una a cada lado de la batería – de donde brotaban más llamas, hasta una antorcha que el mismo Erik Danielsson cargó. Con “Waters of Ain”, “Malfeitor” y “Stellarvore”, entre otras, Watain entregó uno de los shows más poderosos que el Bullhead City Circus observó ese día.

Belphegor

Watain

A lo lejos, Hatebreed sonaba bastante bien en el Louder Stage mientras que el cráneo de toro entre los escenarios Faster y Harder ya ardía con todo el esplendor que podía otorgar. La gente ya se preparaba para el plato fuerte de la noche: la leyenda del metal Judas Priest. Los ingleses no tardaron en cautivar a la gente, sobre todo con el primer augurio de la imponente y magistral voz del Dios del Metal, Rob Halford, que retumbó en cada rincón del poblado de Wacken desde el inicio de “Firepower”.

De principio a fin, Richie Faulkner y Andy Sneap sonaron bastante bien y con mucho poder, aunque lamentablemente el doble ataque en la guitarra – ese momento en el que la dupla se junta y comienza a moverse al unísono – nunca se verá igual que con Glenn Tipton y K.K. Downing. La responsabilidad no es sencilla y, sin embargo, cumplen muy bien con su labor. Llegarían “The Ripper”, “Lightning Strike”, “Turbo Lover” y “Tyrant” durante la mitad del setlist mientras Ian Hill, el miembro más antiguo de Judas Priest, se divertía tocando el bajo y se movía de un lado a otro del escenario para evitar pasar desapercibido. Después tocarían “You’ve Got Another Thing Comin’”, “Hell Bent For Leather” – con Rob Halford entrando en la famosa motocicleta – y la canción con la que Scott Travis se luce detrás de la batería: “Painkiller”. Es una delicia poder escuchar a Rob Halford cantar esas canciones, aunque definitivamente no tiene el mismo poder que antes. Pero el hombre acaba de cumplir 67 años, así que no podemos culparlo en lo absoluto.

Después de un breve descanso, Priest regresó para tocar un encore de tres canciones con Glenn Tipton como invitado especial dado que a principios de año se retiró de la actividad en vivo banda para poder tratar la enfermedad de Parkinson que lo aqueja. Con él se escucharon tres guitarras en total que rockearon a Wacken con “Metal Gods”, “Breaking The Law” y “Living After Midnight”.

Hatebreed

Judas Priest

Con ese himno metalero terminó la actividad del primer día de Wacken para muchos, aunque algunos más todavía disfrutaron de Gaahl’s Wyrd (adivinaste, el proyecto del exvocalista de Gorgoroth), la Metal Disco y el Karaoke ‘Til Death en diferentes puntos del festival. La gran mayoría, sin embargo, regresó a su tienda de campaña, auto o carpa para poder reponer energía y prepararse para otro día de actividades.

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