Fotos por Poncho Civeira
Rockmetaltours te lleva a Wacken 2020

El Show Más Grandioso Sobre La Tierra

Segundo día, 3 de Agosto

Consejo: por ningún motivo olviden traer su sleeping bag, colchón inflable, una cobija o algo en qué recostarse. Pasar una noche en los terrenos de cultivo de Wacken, llena de surcos, no es precisamente lo que uno denominaría “cómodo”.

Tras unas complicadas horas de sueño, bañarnos en la Holy Wacken Land, disfrutar del primer desayuno en esta tierra y alistarnos para un día más de metal, salimos con rumbo al área del festival. La primera parada fue Amaranthe, que todavía siguen presentando a su nuevo vocalista Nils Molin, quien tomó el lugar de Jake E el año pasado, y que comparte la labor de cantar con Elize Ryd y Henrik Englund. Los suecos lo hicieron bien a pesar del pobre disco que entregaron hace dos años. Aunque la mayor parte de las canciones fueron tomadas de ese álbum, no faltaron sus primeros hits: Amaranthine, 1.000.000 Lightyears, Hunger y The Nexus. Aunque también hubo momentos emotivos como en True, potentes como en Digital World y enérgicos como en Call Out My Name. Si querías pasar un rato agradable con un heavy metal accesible, Amaranthe era la opción perfecta.

Posteriormente, Cannibal Corpse destruyó el Harder Stage. La poderosa máquina de death metal de Florida golpeaba directamente en la cara a los fanáticos con I Cum Blood, Evisceration Plague y, por supuesto, Hammer Smashed Fade. Unos minutos después de concluido su espectáculo, Amorphis tomó posesión del vecino escenario Faster. Los finlandeses, que venían promocionando su disco Queen of Time, fueron una grata sorpresa para muchos. Pocas bandas tienen el nivel de ejecución que tiene Amorphis, que suena muy similar a como lo hace en el estudio, ya sea con temas más recientes como The Bee, Sacrifice y House of Sleep, o con piezas de antaño como Against Widows y The Castaway. Timo Joutsen se ha vuelto una de las mejores voces del metal de nuestros tiempos, pasando sin problema de una voz limpia y muy disfrutable a unos guturales poderosos y únicos.

Amorphis

Dentro del Infield, pero a la izquierda de los escenarios principales, Dark Tranquillity daba uno de los mejores shows del festival. A pesar de que Johan Reinholdz fue el único guitarrista presente, el sonido de la banda estuvo bastante completo; quizás esto en gran medida gracias a Anders Iwers, la mejor contratación que los suecos han hecho en años. Con gran pasión, entrega por su música y conexión con el público, la agrupación llenaba los oídos de sus fans con las melódicas Atoma, The Wonders At Your Feet, ThereIn y Forward Momentum. Cuando tenían que golpear nuestro cráneo lo hacían con Final Resistance, The Treason Wall o Lost To Apathy, la sorpresa de la tarde. Mikael Stanne caminaba de un lado a otro del escenario, conectando con la multitud. Martin Brändström, a pesar de estar atado a su teclado, demostraba su entrega por esta música al cerrar sus ojos y mover el cráneo al ritmo que marcaba Anders Jivarp en la batería. Nadie quería que Dark Tranquillity abandonara el Louder Stage. Sin embargo, cuando se despidieron, todos se sentían satisfechos con su presentación.

Después, otra banda de Finlandia. Korpiklaani, con seis miembros en sus filas – voz, guitarra, bajo, batería, acordeón y violín – tocaba una mezcla de sus canciones más famosas (Tequila, Vodka y Beer Beer) con otras no tan famosas (Kultanainen y Erämaan Ärjyt) y sus más recientes sencillos (Henkselipoika y Kotikonnut). Una fila de gente pasaba entre la multitud como si fuera una fila de conga: tomados de los hombros y con una sonrisa en la cara. ¿Será que Korpiklaani les dio algo de beber, o solamente embriagó su espíritu?

Dark Tranquillity

Korpiklaani

De Finlandia viajamos a Holanda; del folk metal pasamos al power para disfrutar a Epica en el Faster Stage. Llegamos fácilmente a un muy buen lugar cercano a la barda ya que el público de Wacken no se amontona como en Latinoamérica, sino que cada persona tiene su espacio para moverse libremente y poder matear, lo cual permite que puedas caminar casi hasta adelante sin empujar a nadie; simplemente basta con pedir permiso (en alemán, inglés o lenguaje de señas) para que te dejen pasar. Quienes los vieron en el Hell and Heaven de este año o en su última presentación en el Pepsi Center vieron el gran show que tienen Mark, Simone, Coen, Isaac, Ariën y Rob, quienes no sólo tocan y se van, sino que conectan con el público y dan lo mejor de sí.

El gran punto a favor de Epica es su increíble química sobre el escenario y la vibra que cada miembro le pone a cada canción del setlist, que en este caso incluyó Beyond The Matrix, Storm the Sorrow y Unchain Utopia junto a las infaltables Cry to the Moon y Consign to Oblivion. ¡Incluso Coen Jansen fue cargado por la multitud durante Sancta Terra! Pero, quizás, el mayor problema con Epica es que desde hace algunos años se han enfrascado en las mismas canciones y de no ser por los temas del disco The Holographic Principle, es prácticamente el mismo set que el que hicieron durante la gira de The Quantum Enigma.

Epica

Más tarde, después de dar una vuelta por el Lemmy Bar en los límites del Infield y la Wacken Plaza, volvimos al Faster Stage para ver a la más grande decepción del festival: Children of Bodom, de Finlandia, no es ni la sombra de lo que fue en sus mejores años. Y no porque sus álbumes más recientes hayan sido malos (aunque tuvieron tropiezos), sino por la falta de energía que los miembros demuestran sobre el escenario. Pareciera que solamente están enfocados en acabar su setlist lo antes posible, cumplir con su cometido y regresar al backstage. Es muy triste que una banda de este calibre, que ayudó a consolidar al death metal melódico a finales de los 90, haya llegado a sonar tan mal en canciones como Are You Dead Yet?, Angels Don’t Kill y Everytime I Die.

Para acabar de rematar, algunos temas ya están siendo tocados medio tono más debajo de su afinación original, lo cual produce el efecto Megadeth y hace que pierdan aún más energía. Lo rescatable es la actitud de Alexi Laiho – aunque definitivamente su voz no – y la extraordinaria dupla que hace con el tecladista Janne Wirman, que ejecuta increíblemente bien su instrumento. Eso sí, la gente hizo lo suyo y una gran cantidad de moshpits y crowdsurfers aparecieron a lo largo de la presentación.

Lemmy Bar
Children of Bodom

De las decepciones pasamos a las sorpresas. Es muy reconfortante y alegre ver la calidez con la que la gente recibe a Doro Pesch en la tierra que ella ayudó a forjar. Y es aún más reconfortante ver la sonrisa imborrable de la Reina del Metal en cada una de las canciones que interpretó con su banda sobre el Harder Stage. Pero además de todo el carisma Doro le pone a sus canciones, lo destacado fue la cantidad de invitados que trajo. Andy Scott y Peter Lincoln de Sweet tocaron con ella un cover de Ballroom Blitz, Johann Hegg de Amon Amarth apareció para cantar If I Can’t Have You – No One Will e incluso una versión de A Dream That Cannot Be, original de su banda. Los Doom Birds – Der Metl Chor aparecieron en All For Metal, Tommy Bolin también se unió durante rolas como East Meets West y Für Immer, ambas del disco Triumph and Agony de Warlock. Incluso Jeff Waters de Annihilator apareció para tocar la guitarra en el encore, que resultó ser un cover a Breaking The Law de Judas Priest.  Al terminar, Doro fue inducida al Hall of Heavy Metal History, reconocimiento que aceptó con total humildad y que unió su nombre junto a otros como Ross The Boss, Ronnie James Dio y Judas Priest.

Del otro lado del festival, en el Bullhead City Circus, otra banda alemana hacía estallar los oídos de los presentes en el W:E:T Stage. Destruction dejaba caer una bomba thrash metalera con Curse The Gods, Total Disaster, Thrash ‘til Death y Bestial Invasion. No todos los días se tiene la oportunidad de escuchar la agónica voz de Schmier y los brutales riffs de Mike Sifringer en vivo, algo que los fans sabían perfectamente y razón por la que llenaron el Bullhead City Circus de moshpits y headbang.

Doro Pesch

Destruction

La noche caía en el pueblo alemán mientras Nightwish se preparaba para tomar posesión del Faster Stage. La banda finlandesa generaba dudas por el concepto de su gira, ya que Decades era el tour con el que revivirían canciones de discos en los que Tarja Turunen participó. Pero si había alguna duda sobre el gran trabajo que Floor Jansen hace en el Deseo Nocturno, fue despejada en este concierto. A pesar de no contar con el mismo registro y estilo que Tarja, Floor cumple perfectamente con su misión dentro de una de las bandas más importantes del power metal sinfónico; si hay alguien que puede tomar la responsabilidad que la legendaria vocalista dejó, indudablemente es ella.

Emppu continúa siendo un atractivo total en vivo con todas sus ocurrencias y gestos. Y el dúo de guitarras que hace con Troy Donockley, encargado también de hacer sonar las gaitas y flautas de la banda, es bastante interesante y emocionante. ¿Cuándo habríamos pensado que Nightwish contaría con dos guitarras en vivo? Detrás de la batería, el gran Kai Hahto ¡Ah, pero qué bárbaro! Pocos bateristas tienen la mezcla entre precisión y pasión que este hombre posee. En el bajo, Hietala siempre se mantenía sonriente ante el imponente público de Wacken, aunque con su nuevo bigote y barba completa podemos llamarle oficialmente “Tío Marco”. Y qué decir del maestro Tuomas Holopainen, quien en todo momento está en su mundo, viviendo las historias que durante más de 20 años se ha encargado de crear a través de su música. Fuego brotaba del suelo del escenario en Slaying The Dreamer, chispas del techo en Wish I Had An Angel. Desde Nemo y I Want My Tears Back, pasando por Amaranth y End of All Hope, hasta las rarezas en vivo como Devil & the Deep Dark Ocean y Come Cover Me, Nightwish entregó un show perfecto en una hora y cuarto, cerrando con el estupendo grito de Floor Jansen al final de Ghost Love Score.

Tras un breve descanso y de vuelta en la Wackinger Village, tuvimos la oportunidad de contemplar a Arkona y su folk metal en el escenario local. Goi, Rode, Goi!, Yarilo y Khram fueron algunas de las canciones que tocaron durante su presentación, que llamaba mucho la atención desde el aspecto visual gracias a su vestimenta (estábamos a casi 30 grados y parecía que tenían frío con sus atuendos), a su utilería – entre la que se encontraba un cráneo de toro similar al de Wacken – y, evidentemente, a Masha Scream, la vocalista y fundadora de la banda.

Nightwish
Arkona
La estructura colosal de Jägermeister

La mitad de la Luna era testigo mudo de lo que sucedía en el festival de metal más importante del mundo. Después de una breve convivencia en el campamento mexicano de Wacken, nos disponíamos a ver a la banda encabezada por Tobias Forge; y resultó ser, quizás, la mejor banda del festival. Las cosas como son, y Ghost no sólo se ha consolidado como una de las bandas más importantes del planeta con tan sólo cuatro álbumes, sino que se han afianzado como un gran acto en vivo. ¿Muy comerciales? Quizás. ¿Malos? Para nada. Su sonido está meticulosamente trabajado, además de perfectamente ecualizado y nivelado. Pareciera que las máscaras de los 7 Nameless Ghouls (dos tecladistas mujeres, un bajista, dos guitarristas, un baterista y un Ghoul multiusos, todos haciendo coros) y la piel del Cardenal Copia no son impedimento para ver la expresión que cada uno de estos músicos hace al ejecutar su instrumento. El actual líder de Ghost suena mejor que sus antecesores y tuvo al festival en la palma de su mano desde el inicio de Rats hasta los últimos acordes de Monstrance Clock.

Ghost no necesita fuego y atracciones especiales para mantenerte cautivo, sino que con una producción sencilla sobre el escenario dejan todo el trabajo a sus músicos, que cumplen con creces su labor y destrozan toda expectativa. El setlist fue perfectamente estructurado para enlazar las canciones adecuadas, dejar respirar a la multitud y generar los momentos ideales en los que Copia se dirigía al público. Year Zero, Ritual y Cirice se han consolidado como infaltables en el setlist de los suecos, mientras que Square Hammer y Dance Macabre parece que para allá van. Miasma trajo al Papa Nihil directamente desde la Iglesia de Ghost para dejar su espíritu rondar en Wacken a través de un solo de saxofón. Absolution, Mommy Dust y Faith fueron los temas más pesados de la noche, y aunque los riffs aturdían a los presentes en el público, Copia se mostraba tan sereno como siempre. Es probable que Ghost no sea del agrado de todos, pero su calidad es indudable y no había mejor manera de concluir el segundo día de actividades de Wacken Open Air cuando pasaban de las 3 de la mañana.

Ghost

¿Qué sorpresas traería el tercer y último día? Y lo más importante, ¿cómo haría para superar un día con tantos actos extraordinarios?

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