Corría el año 1992 cuando por primera vez escuché en MTV “Rusty Cage” de Soundgarden. Recuerdo perfectamente la manera en que ese riff tan pegajoso y contundente se quedó en mi cabeza, tanto que fue una de las razones e inspiraciones más poderosas para elegir la guitarra como estandarte de expresión artística soñando con algún día tocarla (más nunca lo logré). Meses después, la Academia nominaba a un Grammy Award al disco ‘Badmotorfinger‘ como ‘Best Metal Performance’ de aquel año, aunque al final ganó Metallica con el proclamado – y a la vez odiado – ‘Black Album’.

Por esas fechas me encontraba estudiando segundo año de Secundaria, instaurado en plena adolescencia febril y hambrienta de Rock y Heavy Metal. En el amor, mi corazón empedernido y chaquetero se debatía entre Mariana y mi chaparrita de labios seductores, Luz María (a quien reencontraría dos décadas después gracias a las bondades de Facebook)… Pero esa es otra historia. La única fidelidad a la que le rendí honores y representaba mi más grande tesoro era mi walkman Sony en el que reproducía sin parar cintas de AC/DC, Mötley Crüe, Iron Maiden, Metallica, Guns N’ Roses y otros clásicos de aquella época, imprescindibles para todo primerizo en el género.

Al llegar a la etapa de la Preparatoria (la gloriosa prepa 9 ‘Pedro de Alba’, UNAM) mi relación con la música giraba en torno a Black Sabbath, Sepultura, Pantera, Cradle of Filth, Unleashed, Pro-Pain, Suffocation y demás bandas que fui conociendo gracias a mis amigos Irving, Carlos y Mario, quienes años más tarde me invitarían a ser parte de PainPostMortem, banda de covers que nunca aspiró a nada más que tributar a nuestros ídolos de manera completamente lírica y a como DIO nos daba a entender. Entre ese ruido infernal y de forma sigilosa para no ser tachado de “poser” por mis bandmates, me dejé seducir por el Grunge que se respiraba en aquel aire noventero y que contagiaba a todo incauto que dedicaba unos minutos a su escucha.

Fue así como, gracias a mis entrañables amigos César, Orlando y Omar, llegó a mis oídos Pearl Jam, The Melvins, Nirvana, Alice In Chains, Stone Temple Pilots, Collective Soul y, por supuesto, la curiosidad de conocer más sobre Soundgarden que nos llevó a sus orígenes con The Temple of the Dog y sus magistrales “Hunger Strike” y “Say Hello 2 Heaven”. En 1995 finalmente lograron no sólo uno sino dos Grammy con ‘Superunknown‘, gracias a himnos como “Spoonman” y “Black Hole Sun”, así como otros temas como “Fell on Black Days” y “The Day I Tried to Live”, cuyas letras ya mostraban indicios de los demonios que acechaban a Chris Cornell y que jamás logró superar a pesar de los procesos de rehabilitación por abuso de sustancias y depresión, cuyas repercusiones lamentablemente le arrebataron la vida este día de manera repentina y trágica a los 52 años.

Whomsoever I’ve cured, I’ve sickened now
And whomsoever I’ve cradled, I’ve put you down
I’m a search light soul they say
But I can’t see it in the night

I’m only faking when I get it right
When I get it right

‘Cause I fell on black days
I fell on black days

How would I know
That this could be my fate?

Nunca es grato ni resulta digerible lidiar con la muerte de un artista o intelectual que ha marcado nuestra existencia de diversas formas y en distintos momentos, y eso fue precisamente lo que despertó en mi esta necesidad de escribir al respecto en conmemoración a la partida del cantante, compositor y multinstrumentista que ha trascendido a otra dimensión.

Con su partida, Chris se suma al grupo de los iniciadores e iconos del Grunge que han perdido la vida fatídicamente: Kurt Cobain (Nirvana, 1967-1994), Layne Staley (Alice in Chains, 1967-2002) y Scott Weiland (Stone Temple Pilots/Velvet Revolver, 1967-2015), todos ellos a causa de un común denominador como es la depresión y el abuso de sustancias.

Recomiendo ampliamente la siguiente lectura llena de matices y sentimientos en dedicatoria al gran Chris Cornell:

Chris Cornell, a gladiator with pain in his soul and grit in his voice, was one of rock’s good guys

NEIL MCCORMICK

Descanse en paz,
CHRIS CORNELL (1964 – 2017)